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» Proponen un centro penitenciario enfocado en la reinserción social PDF Imprimir Correo
17-09-2010 a las 16:09:04

El Centro de Rehabilitación Penitenciaria para la Reinserción Social busca humanizar las condiciones de vida del recluso en un país donde 80% de las cárceles muestra alto deterioro físico y hacinamiento


Grissel Montiel

5:00 pm. Rosa de Sánchez, de 88 años, esperaba a sus amigas para jugar al ludo como acostumbra hacerlo en el frente de su casa. Aquel 4 de julio de 2010, día en el que un motín interno en la cárcel de Sabaneta registró 8 muertos y 7 heridos, una bala perdida la hirió en la axila. Doña Rosa no jugó esa tarde. Está bien, afortunadamente, pero pudo ser su último día. Quienes viven alrededor de la Cárcel Nacional de Maracaibo, en Sabaneta, viven en la zozobra. 

 

  
  Javier Mendoza, proponente de la creación de un nuevo modelo de centro penitenciario.
Foto: Vanessa Caldera

La primera idea para solucionar la crisis en el caso de la Cárcel Nacional de Maracaibo es sacarla del contexto en el que se encuentra, de la zona urbanizada. Desde la Facultad de Arquitectura y Diseño, Javier Mendoza, durante años investigó la situación de las cárceles en el país para finalmente diseñar el Centro de Rehabilitación Penitenciaria  para la Reinserción Social que hoy propone


El Plan de Desarrollo Urbano Local (PDUL) recomienda que cada espacio sea dispuesto para cada tipo de actividad, si un área es más comercial lo ideal es que allí se construyan comercios, pero si es un área residencial no se va a construir una fábrica de cemento. 


“Desde un punto de vista arquitectónico, no hay espacios definidos y eso conlleva al caos en todos los aspectos. Como arquitectos tenemos la responsabilidad ante la sociedad de definir espacios y en consecuencia, el comportamiento mejora. Esto me permitió hacer una nueva propuesta de infraestructura que les proporcionaría mejor calidad de vida a los presos”, manifiesta el investigador.


En su opinión, no vale la pena invertir en mejorar la infraestructura existente, según el Observatorio Venezolano de Prisiones, 80% de las cárceles venezolanas cuentan con niveles altos de deterioro. Su propuesta es la de hacer una nueva cárcel con capacidad para 2.800 reos, incluyendo anexos femeninos. 


“El Plan de Humanización de las cárceles, propuesto por el Gobierno nacional en 2006, no es más que un maquillaje –asegura Mendoza– porque no toca a fondo la situación, los esfuerzos que se hacen son muy pocos”.


Antes de pensar en un Plan de Humanización carcelario, Mendoza recomienda definir qué hacer con los presos que están en las cárceles: “Muchos no están juzgados todavía, hay que reordenar el sistema judicial para sentenciar a los presos, en el modelo de cárcel que propongo le estoy anexando los tribunales dentro de la cárcel permanente”.


Mendoza prosigue: “Para cumplir con un plan de humanización hay que hacer infraestructuras nuevas, todas las cárceles en Venezuela tienen el mismo problema de deterioro físico y hacinamiento. Sólo en Falcón se construyó una cárcel que cumple con los requisitos del plan de humanización, inaugurada en 2007”.


Mudar la cárcel

 

 

Los costos


Mendoza, quien confiesa no haber hecho una relación exhaustiva de costos, estima que el Estado tendría que invertir entre 200 y 300 millones de bolívares fuertes, contando con su asistencia para obtener materiales como el cemento y el acero a precio regulado.


“Hace falta sólo voluntad política, porque este proyecto es divisible en etapas, y con lo que se gasta colocándole paños de agua tibia o maquillando las infraestructuras ya existentes, se puede hacer una cárcel nueva”, manifiesta convencido el gestor del proyecto.


“La arquitectura debe sentar sus bases para diseñar y construir para el hombre espacios de vida, de hábitat, y en este caso, espacios que incorporen las variables necesarias para humanizar nuestras edificaciones carcelarias. Están presos, están cumpliendo una condena, pero están estudiando o aprendiendo un oficio. Debemos pensar siempre en cómo reinsertarlos a la sociedad”.

Sobre los motines en Sabaneta, explica Mendoza: “En el caso de que algunos presos salgan heridos, como no cuentan con servicios médicos dentro de la cárcel, éstos deben ser trasladados a hospitales y allí podrían ponerse de acuerdo con familiares para escapar, o amenazar con armas a los médicos para que los salven o suscitarse una escena violenta, por alguna venganza o ‘culebra’ pendiente, en una emergencia en la que a veces hay hasta niños”.  


La mayoría de los reclusos son atendidos en el Sistema Autónomo Hospital Universitario de Maracaibo (Sahum) o en el Hospital General del Sur y ninguno de estos centros cuenta con las condiciones para atender aisladamente a este tipo de pacientes. Muchas veces médicos, enfermeras u otros ciudadanos han pagado por esta negligencia de Estado.

 

Por ello, el sitio escogido por Mendoza como propuesta para la construcción de una nueva cárcel se ubica en la vía que va hacia a Mara, en el límite de la ciudad con la parroquia Venancio Pulgar, sector las Tuberías, lugar  mucho menos poblado y fuera del área urbana. Además, cuenta con muchas hectáreas ociosas que pueden ser compradas a sus dueños, entre la Laguna de Majayura  y el parque Las Peonías.  


El área tiene una extensión de 267.131,22 metros cuadrados, cerca de 12 hectáreas. “Favorece porque está rodeada de accidentes geográficos, cañadas y vaguadas naturales que aumentan la seguridad y protección del recinto”, argumenta el arquitecto.  


Esta propuesta prevé la construcción de garitas externas y torres internas, pues desde la altura se tiene mayor visualización y control, además, una habitación de monitoreo con videocámara desde donde se puedan abrir y cerrar portones electromecánicos, es decir, que se puedan abrir y cerrar tanto con llave como electrónicamente, de manera que se pueda restringir el acceso a ciertos espacios en caso de motín. 


Estructura y espacios

 

  
El investigador elaboró una maqueta de lo que podría ser el centro penitenciario modelo.
Ilustración: Javier Mendoza
 

La cárcel propuesta tiene capacidad para 2.464 reos, clasificados por crimen y por zona: máxima seguridad, media seguridad, reeducación, Prosemil (procesados militares) y anexos femeninos. Por otra parte, el área de dormitorio de los custodios y Guardia Nacional, cada una con bibliotecas y gimnasio.


Asimismo, se requiere de una administración, un punto de control en el medio y tener las celdas atrás. En el punto de control, ubicado en el centro, deben pasar quienes ya hayan sido condenados o se mantengan en investigación, para diagnosticarlos médica y psicológicamente, así como para dotarle de sus uniformes e información sobre derechos y deberes. El área de Servicios Médicos  le permite al interno contar con asistencia médica y psicológica, y a sus familiares directos también, una ayuda necesaria, pues en el seno de la familia nacen primeramente la exclusión y discriminación de los presos. 


La infraestructura del sistema de reeducación está compuesta por laboratorios y talleres y 7 hectáreas para fomentar el trabajo agrícola: 2 para producción animal (criaderos de aves, bovinos, porcinos, caprinos y equino) y 5 para la producción de sus propios alimentos. La zona prevista cuenta con pozos de agua. 


Mendoza afirma que el ocio que hay en las cárceles hace que los presos pasen tiempo maquinando cómo delinquir, llamando para extorsionar o planificando delitos que se comenten afuera, es decir, apoya el dicho: “La mente ociosa es taller del Diablo” y por ello, propone habilitar espacios para el deporte, el estudio y la producción.  

 

Centro modelo y seguro


El egresado de Arquitectura de la Universidad del Zulia, y experto en construcción por más de 12 años, recomienda paredes vaciadas de concreto en forma de paneles, para construirlo más rápido. 


Se trata de un espacio de pared de aproximadamente 1.40 cm., que se prefabrica por fuera y que contiene las tuberías por dentro, entre una pared y otra, es decir, sería una doble pared con espacio en el centro que crea una cámara de aire que ayuda en el aspecto térmico y que a su vez proporciona mayor seguridad. 


Este sistema constructivo, que también puede ser utilizado para viviendas y empresas, aún se encuentra en estudio. Por otro lado, una doble cerca perimetral.

Las cárceles deben tener los tribunales independientes e internos para que los procesados puedan ser más rápidamente condenados o absueltos, según corresponda. Un área para la administración, para la dirección. Otra área para presos preventivos, es decir, que estarán sólo por 72 horas sin ser investigados. 


“Otra área es el comedor –continúa describiendo Mendoza–, dispuesto para 1.200 comensales. Aunque esa sea su capacidad, lo recomendable, por razones de control, es sacar a los reclusos por grupos. Esa capacidad instalada se aprovecharía para otros eventos especiales. Se propuso que los presos pudieran tener sus empresas cooperativas para la preparación de las comidas. Las personas que habitan en el retén, los guardias, los custodios, los médicos, los trabajadores sociales, psicólogos, los empleados, entre otros civiles que trabajen en la cárcel, disponen de otra área dividida exclusivamente para ellos”. 


Entre las variaciones que contiene el proyecto, y que regularían el comportamiento de los reos, está la de baños y duchas en cada celda. Además, 2 patios internos, uno de visita y otro al aire libre con gimnasio y un anfiteatro. 


También, Mendoza plantea la obligatoriedad del uso de uniformes y del estudio dentro de la cárcel, que no sean unos pocos los que estudien, que sean todos, porque “eso crea disciplina”. Actualmente, los presos salen de la cárcel y van a una quinta, en donde pueden salir a trabajar pero deben volver para dormir allí. Después de que se les aprueba la libertad absoluta, no hay seguimiento y la mayoría de las veces vuelven a reincidir en un delito mayor o igual al que habían cometido anteriormente.


“No salen de la cárcel con un oficio aprendido, entonces aunque oculten que son ex presidiarios, la mayoría no tiene experiencia laboral, menos durante los años que estuvo recluido, por lo que salir a buscar trabajo se les complica”, expresa el especialista.

 

Además, existen bases de datos para saber si una persona tiene antecedentes penales o no, y esa ya es suficiente razón en nuestra sociedad para ser excluidos porque se sabe que no tenemos un sistema penitenciario correctivo. 


Asimismo, un área de visitas conyugales con mayor privacidad, porque en la Cárcel Nacional de Maracaibo, por ejemplo, los miércoles van las esposas a tener relaciones sexuales con sus maridos presos pero lo hacen varias parejas en un mismo espacio, tapándose con sábanas o trapos.


Un respiro a Sabaneta 


El primer centro está pensado para sustituir la Cárcel Nacional de Maracaibo, mejor conocida como la cárcel de Sabaneta. Con capacidad para 2.464 reos, el nuevo centro sería construido en la vía a Mara, en el límite de la ciudad de Maracaibo con la parroquia Venancio Pulgar, sector las Tuberías. Contaría con espacios clasificados: máxima seguridad, media seguridad, reeducación, Prosemil (procesados militares) y anexos femeninos. Y lo más importante: un sistema de reeducación compuesto por laboratorios y talleres y siete hectáreas para el fomento del trabajo agrícola.

 





Última actualización ( 17-09-2010 a las 17:54:29 )
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